Ros, El perro callejero

Seguramente, hay mucha gente que la historia de un perro no le dice nada, pero yo como cualquier escritor que se precie, le dedico alma y cuerpo a todo. Y en este caso, lo he visto esencial.

¡Hola nuevo amig@!

Soy un perro callejero. Apenas recuerdo quien fue mi madre, lo único que se es que siempre me ha gustado el campo. Los bosques y correr hasta intentar alcanzar el horizonte. Me he despertado en un sitio nuevo, hay muchos más perros. Todos estos perros son parecidos a mi, pero algunos son muy bordes. No aceptan una broma cuando están atados y luego siempre me persiguen!. Estos perros son raros, están siempre a las ordenes de mi nuevo amo. Un señor que siempre lleva cosas que hacen ruido, y por lo que he podido ver, cuando hace ruido, algún conejo deja de moverse y los otros perros dejan de correr. No me gustaba eso que hacía ruido, pero no lo suficiente para dejar de ser libre, jugar y jugar. Me llamaron Reno, supongo que por mis colores, aunque no me veo tan alto como un reno, creo que corro igual que ellos para disfrutar y descubrir la montaña.

No estuve mucho tiempo con ellos, un día mi amo nos llevó en esa cosa que hace ruido, se mueve y vas tan deprisa que te encanta sacar la lengua contra el viento.  Pero ese día, nos hizo bajar de la cosa que corre, para hacernos correr, pero nos quedamos perdidos por la montaña…. muy lejos de casa. Los otros perros me siguieron unos días, porque no encontrábamos al amo, pero con el tiempo me despisté y estaba empezando a ir solo. Cuando me desperté no estaban los otros dos, parecían más débiles realmente. No tenía miedo, al contrario, vivía como quería! Empecé a alimentarme de las cosas que encontraba cerca de donde viven los amos. En esos lugares siempre encontraba comida, pero siempre me gritaban cuando me veían con la comida en la boca, no lo entiendo.

Hasta que pasaron dos semanas, y me encontré con un montón de lugares donde vivían los amos. ¿Pero cual era mi amo? La verdad es que no me importaba, porque solo sabía pegarnos si no corríamos a por los conejos. Pero cuanta gente! Demasiada! Aquí no habían árboles para cruzar, hoyos que cavar. Que extraño! Allí fue la primera vez que vi una bicicleta! madre mía!, que hace ese amo en una cosa tan extraña! ten cuidado humano! debe ser peligroso, te morderá! Pero por más que les avise ladrando, a día de hoy tampoco me han hecho caso.

Pasé una semana por esas calles, pasando mucho frío. Hasta que amos pequeños se acercaron a tocarme, no paraban de rascarme el cuello, tocarme las orejas, y acariciarme el lomo; que agradable el contacto con estos mini amos! Entonces me llevaron al sitio donde viven los amos, donde no hacía NADA de frío! se estaba muy bien para pasar la noche y seguían acariciándome, cosa que me hizo coger sueño. Tenía un compañero muy simpático, pero creo que nunca le caí muy bien, Tom era algo así como un poco celoso. Y con la cara que yo tengo, nadie me gana en cariño y actitud. Siempre me he considerado un perro con carácter, con personalidad. Y Tom parecía hecho para estar en un zoológico de perros. Al día siguiente, no había por donde salir de esa casa! No hay escapatoria, me puse como un loco a gritarle a las puertas de donde salían los amos. Hasta que apareció uno muy grande, me ató con una correa mientras gritaba, y me llevó a dar una larga excursión.

Por primera vez, vi donde pasaría los mejores años de mi vida. Un lugar muy alto, lleno de bosques y de hogares para los amos. Pero en ese momento, todavía no sabía ni quien era casi el amo que me paseaba. Volví tan cansado de la excursión, que al volver a ese sitio acogedor, me quedé dormido de nuevo, mientras esos pequeños me acariciaban otra vez. Y allí, me empezaron a llamar ROS. Un nombre curioso, pero me gustaba, tenía carácter como yo. A la mañana siguiente, volví a despertarme desesperado, ¿por que no podía salir de allí? ¡Me aburren estos sitios cerrados! Gritaba y gritaba y nada. Hasta que apareció mi amo, reconocí su olor, y ya le pedí con una sonrisa que me abriera la puerta, por favor. Me llevó de nuevo de excursión al mejor sitio que podía existir. Y así día tras días se repetía la historia. Solo que, con Tom las cosas iban a peor, por no hablar de que cuando ladraba por la mañana porque quería salir de allí, el amo gritaba con su mujer, y alguna vez la mujer me golpeaba con la pierna. Todo muy extraño. Yo solo quería ir al campo a correr como antes. Durante esa semana, vinieron otros amos a casa, me tocaban y acariciaban, que acogedor me parecía, cuanto cariño! Pero siempre se marchaban.

Hasta que un día, no entendí por que, pero de buena mañana; apareció una ama, me puso un collar muy bonito y me subió en esas cosas que tanto me gustan para sacar la lengua. Me llevó a ese sitio tan alto, que tanto me gustaba, esas vistas, ese olor a montaña, ese abrazo de los árboles… saqué la cabeza por la ventana durante todo el trayecto! Y me acomodé luego en los pies de mi nueva ama. Hicimos una parada y lo primero que vi es otro mini amo, que esta vez, después de hablar con mi nueva ama, vino corriendo a acariciarme el lomo, rascarme el pecho blanco y jugar con mis orejas. Y no sé, de algún modo, aunque por aquel entonces solo quisiera volver con mi antiguo amo, supe que ese iba a ser mi amo, mi amigo; des del principio hasta el final de mis días. Me dijo: Ros, estoy muy contento de tener un nuevo amigo.

C O N T I N U A R Á

De tu amigo, no de tu amo; con amor.

No se conoce — de 1996, hasta el 20 de enero de 2014

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