Las 5 etapas del miedo – tu guerra

La primera etapa: Naces, por el amor de dos personas. De dos conceptos, de dos ideas, cuerpos y mentes. Eres parte de ellos, mitad uno mitad otro. Ahora formas parte de su reino. De un legado, de un espacio cultural compartido; vuestra casa. Eres, la parte que hace tres entre una pareja, el triángulo que trae la responsabilidad. Ahora más que nunca el rey debe ejercer su trono y dar de comer a esta tercera persona. Tu padre, tu referente, tu maestro y tu antecesor; gobernará el reino en busca de una felicidad en guerra con el pasado. 

El pasado no tiene un reinado concreto, está en nuestras tierras y no sabemos donde se encuentra para combatirlo. Lo único que hacemos es defendernos. Hemos montado unas defensas, unas murallas y cuando somos atacados por el pasado, paramos el golpe como podemos. Pero el castillo de nuestro reino cada vez tiene más desperfectos, y está claro que el rey se oculta tras sus muros, su torre y su imprecisión.

El pasado, es más temible de lo que uno espera. Porque no solo es incorpóreo, sino que sino se le expulsa de las tierras que te darán de comer; el pasado contaminará los alimentos, el aire y el agua con el miedo. Dando paso a lo también conocido como la segunda etapa de tu vida: el reinado del miedo. El rey ha olvidado los campos, las cosechas y las fiestas en la plaza, los aniversarios y las canciones. Ahora ya no hay esperanza, el miedo del pasado le hace preso de una defensa contra él, preventiva. Pero jamás real a lo que es. El pasado ataca como un eco intermitente, nunca sabes cuando, pero el rey ha decidido estar siempre preparado, no habla él, habla el miedo. El reino está perdido.

Ahora, tu que has sido la viva imagen de su legado, que has crecido con el reino del miedo, estás viendo como el rey enloquece, previene sin que hayan motivos, vive encerrado en su castillo y no asume ningún cambio. Ante eso, quedas perplejo, te han enseñado a tener miedo por el pasado, por lo pasado y por lo que pueda “pasar” que luego será pasado. La vida con miedo. Tercera etapa.

Pronto, empezarás a encerrarte más a menudo en tu solitaria habitación, serás cada vez más conformista con tus pequeños trofeos de antaño, con tus pocas compañías y con la vida que te proporciona tu propio reinado del miedo. Ahora eres temor, como el rey y como quien protege y alimenta ese miedo. Nadie lo pone en tela de juicio, todos defienden el pasado pero nadie sale a buscarlo. Parece que no existe la guerra, y parte de ella vive solo en nosotros. Pero, ¿es tu guerra la de tu reinado?

Cuarta etapa: cuando el príncipe decide que el rey no es valido para su trono. La falsa sensación de rey. El rey se ha vuelto demasiado prudente, no sabe cuidar de su mujer, ni de sus demás hijas. Debes hacer algo o condenará el reinado a su fin, por un pasado pesado y un miedo mediano. Confiado, subes hasta su más alta torre, desde donde solo hace que preocuparse y pensar en el “futuro” en base al pasado, y le dices a la cara que no crees en su reinado, no crees en su política del miedo. Te enfrentas a quien te dio la vida, a quien te dio el conocimiento, porque has llegado a la fase cuatro: desautorizar a la autoridad. Los padres ya no tienen razón, el rey ya no sabe gobernar.

Por orgullo jamás un rey dejaría su trono antes de tiempo a un hijo. Pero si te deja hacer, puedes actuar como nuevo refuerzo del reinado y ejercer como tal. ¿Pero eres tú el marido de la reina y el padre de tus hermanas?. No puedes ser rey, si el rey sigue teniendo su sitio. El miedo ya está en su sitio, la política está en la calle y por más que hagas, este no es tu sitio.

El pasado que acechaba a tu linaje, a tus antepasados, no parece ser más que parte de la herencia. Todas esas experiencias, todos esos traumas, están incorporados no solo en el ADN, sino en este castillo bajo el que te proteges. Ahora tu sin quererlo, te acabas de dar cuenta, que sus miedos no son tus miedos. Que su pasado no es el tuyo, y que por tanto esta no es tu guerra. La reina, tratará de convencerte con su comida, sus enormes camas y los servicios de los que goza su alteza. Así como la falsa tranquilidad de que bajo estos muros, con la defensa que tenemos, nada malo puede pasar.

Pero estás a punto de entrar en la quinta etapa: sabes que el miedo ha sido alimentado por su defensa, por su escondite, sus comodidades y sobretodo por el conformismo. La reina no debe engañarte.

Y bajo esta última fase se encuentra el verdadero camino, que no se sitúa ni hacia el pasado ni hacia el miedo. Sino por en medio. Donde tu solo, cargas tu mochila, dejas tranquila a tu familia; les dices adiós y sabes que debes enfrentarte a las batallas y las guerras de tu vida, lejos del reinado que ellos siguen gobernando, lejos de la influencia de un reinado del miedo, un reinado que es heredado pero no eres tu.

En busca de tu propio reinado, de hacer las cosas a tu manera pero sobretodo, encontrando tu sitio saliendo fuera a pelear con los fantasmas del pasado, a aceptar que no son tuyos y a forjar tu propio futuro basándose en un presente que ya no se contempla ni alimenta de recuerdos; sino de experimentación.

Y ahora formarás parte de tu propio camino, forjado con un nuevo concepto:

el descubrimiento de la ausencia de miedos.

Mero S. Myers


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