Cómo hacer un uso responsable del móvil. 6 consejos para dejar tu smartphone.

¿Estoy enganchado?

Está claro que todxs, en pleno 2021 y después (o durante) de una pandemia, podemos sentirnos identificados con esta sensación de no descansar del todo. Esa sensación de que necesitas estar al día, ya sea en twitter, en youtube o en instagram pareciendo que estás conectado con todos tus amigxs porque sabes lo que hacen.

He hecho un uso desmedido de las opciones que tienen las redes sociales. Siempre he estado en ellas por no quedarme atrás, con fines artísticos de promoción o cualquier otra excusa. Pero la realidad es que ellas se llevan mi tiempo y yo sigo pensando que las necesito un rato para desconectar.

Hace unos días hablando con mi primo, paseando por la montaña, me estuvo contando lo difícil que ha sido para él dejar de fumar. Dejar de compartir todos esos momentos con el tabaco, reemplazarlos por otras sensaciones, tener mucha voluntad para no caer, etc. Divagando en el tema de repente dije algo sin pensarlo demasiado:

“Yo creo que sería más feliz y muchísimo más productivo si mi móvil desapareciera mañana.”

Mi primo se quedó estupefacto y en seguida me dijo: ¿En serio? La afirmación era más grave de lo que pensé en un principio. Pero ¿Y si mi móvil desapareciera mañana?

Pensandlo un segundo. ¿Tenéis esa sensación aunque sea un poco? y ya me imagino que estáis pensando: es que por trabajo, es que a X persona solo la tengo por X app y es nuestra forma de hablar, es que tengo que comunicarme con mucha gente durante el día, es que hago repartos y googlemaps es esencial, etc.

Pero ¿y si todo eso fueran las tareas racionales, las estrictamente útiles y todo el resto del tiempo está perdido? A parte de el uso que defiendes a capa y espada: ¿qué más haces con tu móvil? Esa fue la cuestión que me llevó a decidir que debía hacer algo.


EL RETO SEMANAL

Hace una semana, el domingo 21 de marzo de 2021, dado esta reflexión pensé en muchas cosas que ya había escuchado sobre el uso responsable de las tecnologías, sobre términos de productividad, técnicas, etc. En mi móvil podía mirar el uso semanal y me horroricé observando lo siguiente:

Está claro que Youtube me estaba robando el sueño y casi todo el tiempo en general. Twitter me hacía perder de media (quizá más) de una hora al día entre noticias y al final whatsapp, que es lo único que lo hago por estar conectado con mis amistades y familia, estaba en tercer lugar siendo lo que hacía menos que lo anterior. Además, cada día se me iban 3 horas y 37 minutos mirando una pantalla, seguramente mientras estaba con alguien, mientras veía una película o mientras hacía otras cosas. Es decir, tiempo de ínfima calidad.


6 consejos para dejar tu smartphone

Así pues decidí elaborar una serie de medidas que experimentaría durante al menos una semana. Hice un pupurri mental de las que creía que me iban a servir de todas las escuchadas anteriormente y a partir del día siguiente me auto-impuse los siguientes 6 tips para toda la semana:

1. Una hora después de levantarme y una hora antes de dormir sin teléfono.
Esos ratitos son para mi exclusivamente y a esas horas ya no puedo consultar nada, responder más whatsapps o mucho menos ver videos de youtube en la cama. Está más que demostrado (búscalo tú, no soy científico pero me cuadra) que para la vista es esencial antes de dormir descansarla teniendo una hora sin fijarla a través de pantallas iluminadas. He de decir que las únicas recomendaciones razonables son: leer antes de dormir y/o poner en spotify música tranquila con el temporizador de una hora. Por otro lado, cuando me despierto es un ejercicio de tranquilidad para mi mismo, dándome un margen para contestar, para autoestimularme mirando redes o para ponerme al día de cosas exteriores que no sean yo y mi paz mental. ¿Qué hago una hora sin teléfono nada más levantarme? Haré otro post para contar mi rutina de mañana.

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2. Mientras trabajo el teléfono se queda con mi mochila
Realmente durante el trabajo quizá son los momentos en los que lo usaba menos, pero todos habremos experimentado (y cada vez está más normalizado) la sensación de esconderte por los rincones para responder algo, para mirar una cosa que te crea mucha curiosidad que has visto justo cuando has mirado un segundo, etc. Con esta medida, elimino todas las distracciones en momentos en que optaba por mirar el móvil de forma automática y para contestar a las cosas que puedan ser urgentes, a la hora del descanso contesto a todos los mensajes por orden después de desayunar y socializar tranquilamente.

3. Durante las comidas no utilizo el teléfono, solo cuando termino.
Era muy habitual que cuando desayunaba, comía o cenaba me pusiera a rebuscar por instagram, me pusiera por twitter o incluso directamente un video en youtube. En primer lugar, cuando estamos comiendo es imprescindible tener algo de paz mental y centrarnos en masticar tranquilamente y no comer con prisas (tocaré estos temas en un futuro post sobre cómo empecé a comer más conscientemente). Por tanto si quiero ver un video en youtube o una serie, la pongo en otros dispositivos para no utilizar siempre el móvil. Eso sí, escojo un vídeo o serie que dure aproximadamente media hora y me hago consciente de que no saltaré a otro, veré ese y se terminó por hoy. Ningún video se va de la red porque sí, ni nada es tan imprescindible.

4. Cuando llego a casa el teléfono se queda en un mismo sitio.
Un montón de veces, incluida la primera semana que empecé con todo esto, no me daba cuenta y ya tenía el móvil enfundado en mi bolsillo. A veces me encuentro llevando cosas de un sitio a otro y uno de mis dedos lo lleva casi haciendo malabares como queriéndome decir: ¡casi te lo olvidas! Por ello, opto por dejarlo en un sitio concreto de la casa y recurro a él cuando lo necesito. Gracias a que es portátil y puedo moverlo yo mismo de sitio, si estoy esperando una llamada o un mensaje porque he quedado o algo similar, me lo llevo a donde pueda ver si recibo un mensaje o escucho una llamada pero sin tocarlo para otras tareas. Esos son los momentos más complicados, pero es cuando más me intento hacer consciente de que aprovecho que puedo moverlo pero no para usarlo. Ahora ya suelo decirle a mis amigxs horas concretas y no estar todo el rato confirmando o esperando a última hora para decidir cómo y cuándo. Así si son las cuatro y les confirmo que a las cinco quedamos en tal lugar, dejo el teléfono y me pongo a hacer cosas.

5. Uso el teléfono continuadamente solo durante 3 franjas al día.
Después de desayunar, después de comer y después de cenar. En sesiones de como máximo media hora y mínimo el que quiera. El único bonus es cuando hago trayectos andando envío notas de audio como respuestas y aprovecho para ser más concreto y estar conectado con la gente que quiero. Eso me facilita el pensar que más tarde lo voy a usar y que podré aprovechar para X cosa y dejar de pensar en qué estoy desconectado, que no me entero de nada o que no le estoy dando un buen uso porque me estoy volviendo un bicho raro solitario. Y no amigxs, cuando voy al baño no lo uso para repasar aplicaciones, responder whatsapps, etc. Eso sería fácil y algo que ya llevo demasiado tiempo haciendo. ¿Cuántas veces has cagado con un video y no te has levantado por seguir allí empanado? ¿Qué clase de esclavitud escatológica es esa? Ahora voy, cago y salgo. Increíble descubrimiento ¿verdad?

6. A primera hora de la mañana hago publicaciones en mis redes e interactuo con otras.
Como he comentado al principio, uno de mis inputs que más me hacían estar anclado a las redes era pensar en ellas con fines artísticos. Escribo versos, hago canciones, humor, etc. Si ahora mismo no soy nadie imagínate si desaparezco del todo y ya no publico nada. Ese miedo (que muchos artistas lo hemos comentado entre nosotros) se siente muy fehacientemente, pero… ¿realmente estaba haciendo algo productivo con mi interacción en redes? Es decir, ¿estaba focalizado el crear contenido y interactuar con otros o más a menudo perdía el tiempo y solo observaba sin ser observado? La respuesta ya la sabéis. Así que poner un orden, una organización a mis publicaciones ha hecho que la productividad (como por ejemplo crear este post) haya aumentado de 0 a 100. Si no las utilizo para el fin principal que es compartir y crear, para qué utilizarlas.


FINAL DEL RETO

Todas estas medidas, por si solas también hacen una función importante y podría relatar muchas más. Pero cuando pasé la primera semana haciéndolas y compartí mis experiencias por unas stories en instagram (valga la ironía), la cantidad de gente conocida que me trasladaba sus malas experiencias al respecto era increíble. Cómo todo el mundo empatizaba con lo que narré, se lo guardaba como idea y me contaba lo duro que era para ellos o ellas encontrarse perdiendo el tiempo constantemente.

Al finalizar una semana, el tiempo de uso de la aplicación volvió a mandarme los resultados semanales. Y para mi sorpresa, que esperaba un 80% menos de uso, apareció lo siguiente:

Solo un 45% menos. ¿Frustrante? No, es la realidad. Pero analicemos más a fondo en qué usé el móvil y cuánto tiempo. Cómo podemos observar antes encabezaba youtube con sus vídeos nocturnos que me tenían sin sueño o que escuchaba a todas horas haciendo cualquier cosa. En segundo lugar estaba twitter que entraba diariamente en busca de nuevas noticias y navegaba sin límites hasta que el aburrimiento me hacía dejar de saltar de tweet en tweet. Y por último en tercer lugar whatsapp para hablar con la gente.

Ahora las tres apps más usadas han sido en primer lugar: Wahsapp, ya que como he comentado he mandado muchísimas más notas de audio cuando caminaba, he hecho más videollamadas o llamadas para no estar saltando de una app a otra sino centrado solo en mi cometido principal: estar conectado con la gente que quiero. En segundo lugar Wallapop: llevo un tiempo haciendo muchísima compra-venta creyendo realmente en la finalidad de este intercambio y crear comunidad: yo consigo y yo te doy. Quiero hacer un post futuro hablando sobre la importancia de asentar este tipo de mercados como forma de vida recurrente y dejar de lado las grandes empresas como Amazon. Básicamente ha sido tanto tiempo porque andaba buscando unos productos en concreto y quedando con otra gente para vender los míos. Por último, instagram donde he creado publicaciones y interactuado con otras tal y como relataba anteriormente.

La diferencia de horas entre la primera semana y la segunda ha sido un descenso de 1 hora y 36 minutos respecto a la primera. Es decir, cada día he ganado una hora y media (aproximadamente) de tiempo para mí y las dos horas invertidas en mi teléfono han sido estrictamente haciendo cometidos racionales, concretos y con un fin.


Las 5 sensaciones que experimenté

Ahora pasemos a la parte de las cinco sensaciones que sentí al poner tantos límites a mi uso del móvil en esa primera semana:

1. La soledad placentera:
En muchos momentos, debido a no tener el móvil cerca o estar haciendo tareas, cocinando, limpiando o simplemente aburrido; me he llegado a sentir solo. Pero joder, en parte POR FIN. Entonces empecé a experimentar esta soledad placentera de cuando no estoy con nadie físicamente estar solo. Y ya sabes lo que dicen: “si cuando estás solo estás mal es que estás mal acompañado”. Así que empecé a tratar de vencer la tentación de conectarme al móvil ahora mismo por aburrimiento y pensar que luego ya contestaría ya comentaría cosas, etc, pero ahora me tocaba hacer lo que quisiera conmigo mismo y nada más.

2. La estimulación focalizada y productiva:
Al llegar a casa, como el móvil se quedaba en un mismo lugar sentía la necesidad en momentos de estimulación inmediata. Entonces, dado que la opción de revisar redes durante una hora no era una opción, empezaba a hacer compulsivamente todo aquello que durante mi rutina nunca encontraba su lugar: tocar la guitarra, escribir, tareas pendientes, gestiones, etc. La misma desidia de tener pocas cosas que hacer, hacía que me centrara inmediatamente y lo que antes tardaba dos horas en hacer (debido a las distracciones) ahora en una hora había hecho incluso varias y sin interrupción.

3. La evasión y distracción consciente:
Me encontré en muchas situaciones de la semana más tensas que otras, en las que me siento bajo de energías y el cuerpo me pide más que nunca dejar de pensar, dejar de esforzarme, procrastinar, etc. Cuando me sentía así y estaba en piloto automático solía ponerme una serie mientras jugaba al ajedrez con la tablet y respondía whatsapps. El sumun del multitasking sin ningún sentido, pero hacerlo me daba una especie de anestesiante mental que hacía que se calmara todo, pero a la vez no me daba cuenta que ya llevaba dos horas haciendo eso sin ni siquiera estar seguro de sentirme muy aliviado. Durante esta semana, cuando me sentí descentrado y con necesidad de anestesiarme procuraba hacer una sola cosa que me apeteciera. Es decir, me ponía una serie y la miraba con toda mi atención sin móvil y sin tablet hasta que me sintiera distraído o la quitaba si prefería ver otra cosa. Después si me apetecía hacía una partida de ajedrez tranquilamente y me saciaba todo junto muchísimo más que pasarme toda la tarde haciendolo todo junto. De hecho, me es más difícil ahora querer ver una película muy larga porque se que voy a estar mirándola seguidamente y no haciendo más cosas a la vez como hacía antes, por tanto ¿no es triste que la quisiera ver solo porque podía seguir haciendo otras cosas?

4. La creación de contenido y el uso productivo:
Como ya se ha comentado en el tip número 6, por fin empecé a usarlas en mi beneficio y haciendo un uso productivo que hasta ahora estaba ausente. De repente, todo lo que se me hacía una montaña por comparación, por procrastinar, por desidia, por distracción, ahora era solo una opción: o aprovecho y publico algo o dejo el móvil y sigo con mis cosas del día a día.

5. El tiempo de lectura:
No seré yo Cristobal Colón descubriendo nada, pero es de todxs sabido que el uso de las redes sociales ha limitado nuestra lectura a lo que publican otras personas más que a la literatura clásica o tan siquiera un libro en físico. Hace un tiempo que me cuesta mucho leerme más de un libro al año. Muchísimo. En vacaciones se me hace muy fácil descansar leyendo, en la sombra en verano, en la playa o incluso en la montaña. Pero durante el curso se me hacía muy cuesta arriba y mi mesita de noche se quedaba llena de libros y mi estantería con varios marca páginas. Ahora por la noche, antes de dormir mi única distracción son los libros. Si quiero abstraerme la única posibilidad son ellos. Ni os imagináis la de libros que tengo que no me he leído. Es otro tema que abordaré en otro post sobre el tema de comprar compulsivamente libros. De momento vamos al grano, me he descubierto leyendo mucho más que antes y disfrutándolo porque escojo de forma consciente que quiero hacerlo ahora y no taparlo con estímulos adictivos como youtube por la noche.


Para acabar…

En definitiva, este post va dedicado a todas esas personas que hayan sentido una dependencia hacia el móvil parecido a lo que he ido desgranando en los tips y en las sensaciones. Lo he escrito para compartirlo con la gente que quiero, igual que hice con los consejos para un confinamiento, puesto que desde mi experiencia son cosas que me han servido y que me hacen feliz cuando las demás personas puedan sentirse afines, inspiradas e incluso identificadas. Yo mismo soy fruto de miles de referencias que tomo y solo espero ser referencia, para sumar, para fluir, para sentirme bien con las cosas que hago. Esto es para ti.

Puntuación: 1 de 5.


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