New York en 3 días (blog y lugares)

¿Qué pensamos cuando pensamos en Nueva York? La estatua de la Libertad, el Empire State, los taxis, Time Square, el Puente de Brooklyn… Pero además tenemos que sumarle todas las referencias filmográficas que tenemos en mente: King Kong, muchas catástrofes sobrenaturales, comprar frankfurts en la calle, la navidad romantizada, miles de historias de amor romantizadas, subirse a la noria de Coney Island, pasear por Central Park, gospel inspirador…

Y ahora que he dibujado todas estas imágenes mentales en tu cabeza, ¿quieres ir a Nueva York a verlas con tus propios ojos?

Antes de nada, vamos a poner un poco de contexto sobre mi viaje a Nueva York. No soy la típica persona que podría haber ido a la gran ciudad con su familia o que nada más tener su primer trabajo cruzo el charco o que tiene conocidxs allí y que por tanto ha sido fácil desplazarse. No. En mi caso, siendo una familia muy grande no teníamos para costearnos cruzar el mundo y permitirnos el lujo de desplazarnos por el otro lado del charco. Pero por otro lado, tampoco he tenido nunca un trabajo que me permitiera viajar lejos y a su vez vivir independizado, así que mi instagram tuvo otro tipo de contenido.

Cuando le dices a la gente que irás a Nueva York siempre recibes, sí o sí, halagos y grandes deseos. Cómo si despertaras admiración por donde andas. ¿Por qué se dan estos acontecimientos sociales? Estados Unidos lleva años encargándose de magnificar su imagen, de soñar sus calles, de establecer sus referencias, sus íconos, sus monumentos, sus experiencias, sus historias (de bohemia y de amor), su estilo de vida y en definitiva su esencia como glamour, estatus, clase social. Por tanto, podríamos afirmar que es algo socialmente aceptado si hablamos de España y occidente (ya que ello implica un largo viaje y tenemos las referencias occidentales).

Después de llenarme de esa admiración no deseada, de esos halagos no previstos y de esa diferenciación de riqueza acumulada ‒que se presupone‒ al ser alguien que pisará la ciudad del dólar… Emprendemos por fin el viaje a Estados Unidos:


1r día: Llegando a Nueva York y caminando demasiado.

Decidimos volar en avión desde Toronto al aeropuerto de Newark a las 5 de la mañana para llegar a Nueva York bien prontito. Este fue el viaje caro ya que si quieres aprovechar un sábado todo el día, lo pagas, pero la vuelta ya la habíamos cogido en autobus el último día a las 19 de la tarde. Des del aeropuerto hasta el centro tuvimos que coger dos autobuses y tardar casi 2 horas en llegar a la ciudad (cruzando por Pensylvania), además de pagar unos 15$ cada uno.

1. Downtown en una mañana y otras sorpresas

Llegamos a Time Square y decidimos hacer algunas fotos. Paramos un segundo a reorganizar las mochilas y me fijo en un timo del cual ya me había documentado: Cual mujeres en las catedrales españolas que te leen la mano o venden romero y si no les das dinero te hacen un mal de ojo, aquí tenemos la versión menos folklorika y más capitalista: Los superheroes, Mickey y Minnie. Unas entrañables y sociables personas se disfrazan de estos iconos y hacen movimientos y poses por medio de la gran manzana. Entonces, cuando viene un turista se colocan rápido  para salir en la foto con ellxs, hacen una pose, sonríen, se ponen todos o incluso te la hacen ellos para que pienses que te hacen un favor y cuando ya está hecha la foto empieza el mal rollo. Te rodean, empiezan a decirte que cuesta dinero, que ellos se ganan la vida con esto y que debes pagarles. Evidentemente a mi no me timaron ni me hicieron ninguna foto, pero vi a una pobre mujer mayor que venía posiblemente sola de turismo cómo se la hicierony la increparoon.

Recorrimos un poco el centro, la quinta avenida, la séptima, rockefeller, summit, la terminal, todo andando cerquita se puede ver. Pero dimos con un lugar mágico llamado “Museum of the Dog”, cerca del mismo Summit a una calle tenemos el fabuloso museo del perro, donde se encuentran retratos de toda la historia, pinturas, historias, merchandising, buenos baños y agua gratis. El museo si eres estudiante cuesta unos 10$. Nos gustó y se aprovechó muy bien. 

2. Queremos ver un musical pero nos da palo la parafernalia y lo caros que son. 

 A la hora de comer nos acercamos a un lugar recomendado: Stardust. Figura que las personas aspirantes a Broadway están trabajando en este restaurante y durante la comida irán cantando musicales, canciones, etc. Un poco de show vamos. En este establecimiento hay que hacer cola, pero no demasiada, en cuestión de 20 minutos ya estábamos dentro. Es muy común que te sirvan agua con hielo gratis nada más llegar, algo bueno, lo único que no se paga. Después te ofrecen la carta donde hay bastante variedad a precio de oro. Teniendo en cuenta que en agosto de 2022 el euro y el dolar estaban casi a la par, podías pagar 9$ por una cerveza, 27$ por una hamburguesa con patatas o 25$ por un plato combinado. A eso hay que sumarle las tasas, porque sí amigos y amigas, en Estados Unidos todos los precios van sin tasas. Además, en restaurantes casi es obligatorio dejar propina,  y este caso el mínimo sugerido para los artistas (así lo cobran persé ellxs mismxs) es el 20%. Ergo, dos platos sin bebida y ver los shows nos salió a unos 73$ entre los dos. ¿Lo recomiendo? A ver, es un karaoke de gente que canta bien, no se come especialmente increíble y es sumamente caro más todas las mandangas que te cobran. Me lo vendieron como algo alternativo y es lo más caza turistas del mundo. Por cierto, o son muy despistados con los bolígrafos o te los regalan, pero yo me llevé uno. 

3. Cómo dormir en Nueva York sin gastarlo todo en ello. 

 Al salir era hora de ir hacia nuestro hotel (o cómo se le pueda llamar a eso). Mucha gente me comentó que dormir en Nueva York ara lo más caro, que tal vez debíamos dormir en un AirBnB en el Bronx o así. Miré por booking unas semanas antes y encontré un hostal en Bowery a buen precio, unos 192,42$ (Bowery Grand Hotel, sí, las fotos engañan un poco) dos noches entre dos personas ubicado en Chinatown (20 min de downtown en metro y 20 min del distrito financiero andando). Miré las valoraciones porque no soy nuevo en el mundo y encontré que la gente estaba bastante en contra de su limpieza, que era muy pequeño, etc. PERO habían otras personas (a los que me acogí como un clavo ardiendo) que decían: para pasar la noche y poco más, sirve para estar bien ubicado y no pensárselo mucho. Y entonces pensamos, bueno, dado que la diferencia de precio con el siguiente era el doble nos quedamos con este solo para dormir y con pocas expectativas

Al llegar, no podéis imaginaros lo que era eso. Tal decadencia que no hicimos ni fotos. Subimos unas escaleras lúgubres muy empinadas de un edificio que por fuera está en obras y en una calle muy decadente, destruida, sucia y llena de basura. Arriba nos abren y un señor muy amable nos confirma los datos mientras miramos a alrededor y vemos: botes de pintura, sitios sin pintar, humedades, luces, ruidos de aires acondicionados, cosas por el suelo, cajas. Parecía una casa okupa con luz, literalmente. Entonces nos dio la habitación y literalmente había una cama, una cómoda, una tele colgada, un ventilador colgado, una luz, mucha suciedad, partes sin pintar, un tubo de agua que pasaba por encima de nosotros y presuntamente insectos escondidos que no queríamos encontrar. ¿La parte buena? había aire acondicionado. Al final, obviamos la posibilidad de que hubiera chinches y dejamos las cosas, fuimos al baño (da para otro blog) y salimos de allí corriendo bromeando sobre que deberíamos partir a medias lo que cuesta con todos los seres vivos que deben vivir allí. Es posible que no fuera legal y que booking no lo sepa. Pero en definitiva, tenían cámaras de seguridad y el de recepción dijo que están toda la noche en recepción las 24h y no teníamos más opciones. 

4. Distrito financiero, ferry Staten Island, la cadena de comida, Los huevos del toro.

Gracias a que estábamos hospedados en Chinatown, el distrito financiero quedaba bien andando así que empezamos nuestra ruta: distrito financiero, monumento 11S, el toro de Wall Street, Ferry hacia Staten Island y volver por Little Italy. Bajamos tranquilamente viendo muchos puestos de calle, sobre todo de bebidas de mango, es como que allí lo regalan y en España es oro. Cosas. Llegamos a la parte del distrito financiero donde los edificios son todos muy muy altos, así en general. ¿Qué esperábamos? bajamos y bajamos hasta que paramos en el monumento de las torres gemelas. personalmente yo no sabía cómo era pero al ver que es un agujero enorme en el suelo con fuentes de agua que van hacia ninguna parte, como si se tratara de un remolino donde no se ve el final… Es muy solemne, nada tranquilo, muy abrupto, muy impactante. ¿Lo mejor de todo? la gente se hace fotos sonriendo como diciendo: estoy aquí en Nueva York, formando parte de la historia. Gente esclava de aparentar haciendo cosas de gente esclava de aparentar. Como dato curioso, recordamos aquella película que se llamaba The Walk, donde un equilibrista decide pasar entre las dos torres gemelas a través de un cable que él mismo puso. Lo consiguió varias veces antes de que la policía le aconsejara bajar. La gracia es imaginarse el tramo de esquina a esquina de cada monumento como el tramo que él cruzó pero en las alturas, impactante. Evidentemente, todo esto no quita si quieres ponerte en la situación de lo que pasó ese 11 de septiembre, muchísimo más impactante, pero que le vamos a hacer: unos sonríen en los monumentos otros buscamos referencias cinematográficas. 

Más adelante encontramos el toro de wall street y adivinad ¿qué había a su alrededor? pues una cola para tocar los huevos y hacerse una foto haciéndolo. Me niego, estas colas son deprimentes y no representan nada la ciudad, la espontaneidad, la textura, el ambiente, nada. Lo vemos de lejos y adiós. Entonces llegamos al puerto para coger el Ferry, dónde SÍ amigxs, es lo único gratis que haréis en Nueva York, coger ese ferry. Pero tranquilxs, está todo muy bien medido. Este ferry se coge para ir a Staten Island y es gratis porque sus vecinos que trabajan allí lo cogen a diario y deben soportar la marabunta de turistas que lo cogen. ¿Para qué sirve? Para ver la Estatua de la Libertad sin pagar. No para allí, no os hagáis ilusiones, pero veréis el skyline de nueva york y la Estatua por allí. Primer Spoiler: es más pequeña de lo que siempre has soñado o imaginado. Pequeñísima.

Estatua de Colón: 57 m vs Statue of Liberty: 93 m. En fin. No llega al doble.

Cuando llegas a Staten Island está todo calculado y tienen un centro comercial (Empire Outlets – Northwell) nada más llegar porque el próximo ferry no sale hasta 30 minutos más tarde así que: compra, compra, eres un dólar andante. Paramos en una franquicia de hamburguesas (Shake Shack) que decían que eran las más sabrosas, la mala suerte es que coincidimos con unos grupos de campus y tardaron como 45 minutos en sacar una hamburguesa. Estaba buena, sí. Después, antes de coger el ferry, se pusieron a tirar fuegos artificiales no se muy bien por qué, pero parecía que para los turistas. Volvimos con la puesta de sol y ahora sí que era bonito el skyline de Nueva York con todas sus luces y la estatua de la Libertad. Recomendadísimo. 

5. Comedy Cellar. La cuna de la comedia.

Para las personas que no están entendidas en Comedia, en StandUp Comedy saltaros esta parte. ¿Queréis ver monólogos de humor en inglés? Es el mejor sitio. Un ícono del humor en la gran ciudad, la cuna de miles de humoristas mundialmente conocidos como Seinfeld, Adam Sandler, entre otros. Si quieres vivir la experiencia hay que reservar con tiempo y si es un sábado por la noche a última hora pueden haber sorpresas de actuaciones esporádicas, esa es la gracia del lugar. Lxs comediantes de la ciudad, a veces de gira, pasan por allí y piden un hueco para probar textos nuevos. Una delicia que se convierte en leyenda. Cosas importantes: te ponen los móviles y todo lo que pueda grabar en una bolsa hermética y la debes cerrar delante de ellos antes de entrar. No sabemos bien si es por que quieren que disfrutes (que lo entendería) o porque no quieren “captureros” término que refiere a esas personas que sacan trozos fuera de contexto para joder a los comediantes. El menú no es caro (comparado con el resto de la ciudad y con el stardust) pero si la entrada cuesta 25$ súmale dos consumiciones obligatorias, tasas y propinas… dos personas pagamos unos 80$. Valió la pena muchísimo para alguien que es fan de la comedia, allí hasta el más anónimo es Goyo Jiménez. Destacar que tuvimos artista invitado al final, era nada más y nada menos que… Dave Attel. Hay que reservar por la página web y el Comedy Cellar clásico es el de “117 MacDougal St”. 


2n día:
Gospel, bicis por Central Park y caminando de punta a punta.

Después de la noche de comedia donde teníamos la sesión reservada de las 00:40 (imaginaos a que hora acabamos) y volviendo andando des de Manhatan a Chinatown (20 minutos aproximadamente) salteando ratas y otros derroteros, nos fuimos a dormir y el despertador sonó a las 9. Con el interrogante de si íbamos a ser personas para el siguiente punto. Además se le tiene que sumar el estado deprimente de donde dormimos, que yo constantemente hacía la broma de: qué decepcionante no encontrar cucarachas. Pero si hubiera visto una, allí no hay quien duerme. Cuando fui al baño vi que no había papel de vater y se lo pedí al de recepción que está allí 24h y me dio un rollo en plan: no lo sueltes, a partir de ahora es tuyo y ya sabes que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Pero claro, eso más que doble capa era papel de fumar. Debe haber alguna economía sumergida respecto al papel higiénico que solo lo suministran de mano en mano.

6. Gospel y las decisiones divinas.

Sí, buscábamos un sitio alternativo y dimos con “Bethel Gospel Assembly” en Harlem. Por las películas no sabíamos si ir hasta tan lejos era buena idea, pero estaba relativamente cerca de Central Park, era conocido el sitio, pero lo vendían como un sitio menos concurrido más autóctono y donde poder ver un Gospel auténtico, no tan turístico. Al llegar allí (también teníamos que reservar online) nos preguntaron si Spanish o English, dijimos spanish porque creíamos que era para comunicarse con nosotros, pero de repente nos metió en una sala pequeñita con otras personas erradas y unas 6-7 autóctonas de habla hispana que estaban haciendo una especie de previa a la misa contando sus miserias. Nunca me había sentido tan intruso. Escuchamos los testimonios, muy emotivos y sinceros la verdad, fue especialmente emocional. Pero después, el padre sugirió que si queríamos irnos no pasaba nada, que ahora empezaba la misa como tal y se iba a poner muy denso todo. Vimos que los demás que habían caído en esta red lingüística se levantaban y le dije a mi pareja, ellos se van y nosotros vamos detrás. Yo, sinceramente había asumido que me iba a quedar allí toda la mañana, que iban a ser mis nuevos amigos y que yo a partir de ahora creía en Dios indudablemente, pero nos dijo lo de irnos y pensé: bueno, quizá he ido muy deprisa. Así que salimos y justo delante podíamos acceder al anfiteatro del otro gospel en inglés donde tenían una puta banda en el escenario y gente cantando, bailando, etc. Suerte divina algunos dirán. Nos quedamos allí aplaudiendo, bailando y grabando hasta el final. Gran mañana. Esta visita es a cambio de donativos voluntarios y solo debes reservar para que cuenten contigo en términos de sitio o por el tema covid. 

7. Moverte por NY, las cookies y cheesecake y la Comida de Calle.

Nueva York es malditamente enorme y además las cosas más emblemáticas están o a bajo de la isla o en el centro. Si quieres verlo todo no te valen tus piernas así que puedes tirar de metro. La parte positiva es que el metro (a parte de todos los bonos que debéis mirar dependiendo de los días que estaréis) puedes pagar con la tarjeta de crédito o débito en los mismos tormos para pasar. Es decir, no precisas de la típica máquina para comprar el billete, sino que la propia puerta del metro para acceder a la vía tiene un datáfono y barra libre. Eso sí, muy modernos para el acceso y menuda pocilga de metros que tienen. Había escuchado que estaban privatizados, pero estoy hablando al pedo, no tengo ni idea. En cuyo caso sí, son decepcionantes a nivel de modernidad. Da la sensación de que mientras hayan taxis para la gente de otra clase, el metro es una fase más de camino a “el sueño americano” no debe ser digno, debe ser de clase baja. 

Si algo caracteriza Nueva York (que yo no sabía con anterioridad) se ve que son sus famosos cheesecake y las galletas cookies Levain. Básicamente se presupone que inventaron el cheesecake y que esas galletas son especiales porque son muy gorditas por en medio y semi-crudas. Una textura bastante buena. Para mi recomendación personal, teniendo en cuenta que la comida en Estados Unidos va plagada de azúcar y todo sabe a azúcar y mantequilla, hay que probar las cookies normales en sitios como Levain bakery y el cheesecake por ejemplo en Junior’s cerca de time square. Eileen’s special cheesecake que está en Little Italy también es una bestialidad y más alternativo que el céntrico Junior’s.

Por otro lado, por toda Nueva York verás insistentemente muchas paradas de comida en la calle. No los clásicos perritos calientes (que también) sinó, burritos, tacos, shawarmas, patatas, falafel, kebab, hamburguesas, batidos, granizados, etc. Muchos. Además es curioso porque da la impresión de que hay muchísimas licencias, incluso traen su burra para tener la bebida fría, son semi camionetas y están super bien organizadas. Aunque a decir verdad, vuelve a sonar a trabajos que se les permite a ciertas clases y es una forma de autoexplotarse perfectamente. También hay que decir, que dados los precios de nueva york y la poca cultura gastronómica, se dice que las personas muy trabajadoras suelen tirar de comer en la calle por menos de 10$ y seguir trabajando de inmediato. Entendemos entonces, que puede ser parte de la cultura de la ciudad neoyorkina, comer en la calle, rápido, barato y seguir. Nuestra recomendación es;The Cashbah cerca de Central Park. 

8. bicicletas por Central Park y Riverside

Sabiendo que Central Park es un parque inacabable, decidimos tener la genial idea de alquilar unas bicis. En nuestro caso por Grupon de Ultimated Biking, unas 4 horas por unos 11$ por persona. Cosas buenas y otras no tanto. Por un lado, coger la bici te permitirá cruzarlo entero Central Park y verlo de punta a punta, pero, por la carretera de Carros, runners, bikers, patinetes, etc. Es decir, dentro del propio parque hay un circuito más vial que va por fuera y los caminos interiores más pequeños están prohibidos para las bicicletas. Bueno, problemas de la masificación entiendo. Puedes ir parándose y atar la bicicleta claro, pero el caso es que decidimos aprovechar la distancia que podíamos recorrer para ir a una parte que nos habían recomendado: RiverSide desde arriba de Central Park. Coges la Bici desde la parte de abajo del parque, lo subes entero y luego a la izquierda hacia el mar. En este punto, tienes que mirar el mapa y tratar de acceder, subiendo un poco más, al principio de la ruta que bordea el agua. 

 Una vez allí, gózatelo entero porque tendrás un buen rato de naturaleza (ruidos de coches porque está la autopista) y el mar a tu derecha, le llaman río, pero yo no se cuantos rios han visto y porque éste no tiene animales ni castores. Una vez llegues al final, si giras a la izquierda llegas a la parte de arriba de central park de nuevo, te das otros garbeos buenos, localizas el lago central que hay, esperas a la puesta de sol, te haces una foto del skyline desde allí y luego corres porque las Bikes se tenían que devolver a las 19 y vas bastante justo. 

9. Vessel, highline, little island

El Vessel es un edificio de forma raruna que para nuestra suerte es el principio del High Line (indispensable). Os recomendamos ir en la llamada, fotográficamente, hora mágica, que es esta hora que se está poniendo el sol pero aún hay luz y se compensa con las primeras luces de la ciudad.

El High line es una antigua vía de tren que se reformó para que pasara la gente y que fuera un paseo por una parte de la ciudad. Dado nuestro reducido presupuesto, decidimos la épica de ir desde Vessel, por el High Line hasta Little Island, después a por las pizzas en Manhattan y finalmente llegar a ChinaTown ANDANDO TODO. Bueno, se puede hacer, soy la prueba de ello. 

Volvamos al paseo por las vías, es precioso sí. De hecho en Barcelona hicieron algo parecido entre Sants y Hospitalet y tuvieron exactamente las mismas quejas los vecinos de los alrededores, ya que, como las vías pasaban la altura de ciertos balcones, hacen que la intimidad de esas plantas brille por su ausencia. Fíjate tú, una persona de hospitalet sintiendo los mismos problemas que un neoyorquino que ha pagado el triple por su vivienda. Facts. Por cierto, mientras haces el High line encontrarás un Mercado Español, donde evidentemente hacen paellas, croquetas, jamón serrano y pescaito. Solo lo miramos. Replican una especie de boquería por tenderetes que cada uno tiene cosas de una provincia distinta y así. Los baños son gratis, importante. 

Finalmente, llegas a Little Island que merece mucho de ver. Es una pequeña isla que han llenado de verde, hacen festivales, conciertos, etc. Es un sitio tranquilo al lado del mar y me recordó un poquito a “el forum” cuando hay festivales en Barcelona. Ya que la gente se tiraba en el césped, traían sus bebidas, miraban los edificios iluminados (que no las estrellas), etc. En cierto modo, estábamos sorprendidos de que toda esta parte no costará dinero, increíble, somos dólares andantes pero no consumistas. Hasta que…

10. La mejor pizza de Nueva York, el mejor helado y los supermercados.

Vamos a ver, Italia es el lugar de las pizzas. Todos estamos de acuerdo, pero sabéis eso de que los norteamericanos cogen siempre algo, lo explotan, lo hacen suyo y a fardar de que son los mejores? pues algo así pasa con la pizza en Nueva York. En todos lados hay pizza. Slice de pizza por 1-3$, 4$, 5$, etc. “Estilo chicago”, con pepperoni, con brocoli, con pollo y bbq, etc. Os recordaré algo, en Nueva York no triunfan por tener buenos quesos ni buen tomate, así que esperate quesos mantequillosos, mozzarella mala, tomates ácidos y masas hechas con mantequilla y muy gordas. Pero vamos, una vez aceptas eso, ¡a disfrutar que están buenas! Mi recomendación es Bleecker Street Pizza y en general, la de pollo con bbq, al final si vas a lo guarro ves a lo super guarro. 

A ver, habíamos buscado en youtube cual decían que era la mejor pizza y finalmente dimos con DOS opciones. Solo fuimos a una y lo disfrutamos bastante. Muy recomendable. Después de andar lo que andamos, era más un oasis que una pizzeria. 

Además, si os dais un paseo por Little italy, podréis encontrar cosas muy interesantes y sobre todo pasear por unas calles casi peatonales con muchas terrazas que es bonito de ver. Incluso si empalmas con Chinatown es precioso. Dentro de little Italy encontramos una aguja en un pajar y dimos con una heladería (a precio de oro) que consigue esos sabores puros del helado italiano. Además es vegana, abren hasta muy tarde y para cogerlo a cualquier hora, es muy recomendable. El sitio se llama FIGO II Gelato Italiano.

Cómo dices, que estás cansado de ser un dólar andante? ¿Quieres ir a un supermercado y comer cualquier cosa fresca? Pues a ver, tenemos los Trader Joe’s que se asemejan a sitios eco como en España. Rollo Ametller Origen en Barcelona u otros del resto de España. Allí podrás reducir un poco el gasto de un desayuno y de alguna merienda y ver un poco los productos de la zona. pero no te dejes sorprender cuando veas que un café en lata cuesta 4$ y 5$ en una cafetería. El café en Nueva York es una cosa asombrosa, las cantidades, el precio, lo aguados que están, el azúcar que le echan. Sufrirás si eres cafetero. 


3r día: El puente de Brooklyn, el Empire State y ultimar detalles.

Lo más increíble en este punto fue dejar el hostel donde estábamos. Mirar atrás con cierta nostalgia las ratas y pensar: hay… y pensar que hemos desperdiciado la oportunidad de contraer una enfermedad venérea. Por otro lado, se puso a llover e hizo un día nublado, así que, sacar fuerzas de dónde las haya que en Nueva York no se está todo los días y en el hostel no nos quedaremos:

11. Puente de brooklyn y otros instamomentos.

El puente emblemático de la ciudad, donde todas las personas van a sacarse una foto para decir: “he estado por allí”. A ver, está chulo, es grande y se puede cruzar andando. Está genial sobre todo porque es otra de las cosas que puedes hacer sin consumir, cosa que, como hemos estado viendo es complicado en la gran ciudad. Vale bastante la pena cruzarlo y bajar a unos jardincitos que hay justo debajo en East River Ferry, donde puedes ver lo impresionante que es desde otra perspectiva. Una vez visto, tenéis metros para ir directamente a downtown desde Brooklyn así que no hace falta cruzar dos veces. Por cierto, también hay filas de personas turistas haciéndose fotos en puntos concretos, fotógrafos profesionales con modelos, influencers o marcas de ropa en diferentes partes. Supongo que debe ser así casi siempre, contando que era un puto lunes por la mañana. 

12. Empire State Building y por qué no el moderno Summit

Esto es de las cosas que me llevaron más de cabeza decidir. Si habéis buscado información recientemente o hablado con gente que ha viajado hace poco a la gran manzana, os dirá que Summit es el sitio de moda, nuevo, más alto y que se ve el empire State desde allí. Entonces buscaréis las fotos y veréis los típicos cristales y Nueva York de fondo, etc. Diréis okei, pues Summit. Pero luego os vendrá en la cabeza: pero el Empire State… Mítico edificio de multitudes de películas, secuencias, declaraciones de amor, monstruos, oficinas, el primer edificio tan alto de Nueva York… En cambio el Summit es otro edificio más hecho para cobrar por subir, como tantos otros hay por cada punta de la ciudad, solo que este está relativamente cerca del Empire State y por eso le hace competencia. Romanticismo vs capitalismo, la verdad. Me pudo el romanticismo. Por dos sencillas razones: 1 summit es todo cristal rollo escaparates y el empire state ofrece la terraza (aunque con rejas de protección) y 2 si subía al Summit sabía que enseguida pensaría “yo quería haber subido al emblemático Empire State”. No es lo que contiene, no es racionalmente el mejor, es la sensación de haber formado parte de un edificio históricamente vivo. Sí es verdad que fue un día nublado, pero oye, no es más improbable tener fotos de Nueva York nublado que con el cielo despejado? pues yo las tengo. 

13. MoMa y sus obras de arte europeas, junto a la sobrexposición. 

Una de las cosas que queríamos ver a nivel cultural era el MoMa, pero no por sus obras modernistas, que ya sabemos que son de una interpretación muy sibarita, sinó por sus obras europeas guardadas en sus plantas superiores. Llegamos entre la lluvia y nos pasan un control de metales y revisan la mochila (algo bastante típico en varios sitios de Nueva York importantes, como en el Empire State también) entonces subimos a la planta superior y PAM. Un laberinto de salas que no sabes en que orden recorrer o simplemente es que como hay tanta gente no sabes por dónde ir. Había muchísima gente y estamos hablando de un lunes por la mañana a primera hora, con lo cual esperábamos ser pocos. No obstante, nos vamos deteniendo a contemplar las obras hasta que damos con esto:

Sí, la gente hace cola para hacer una foto a un cuadro. En vez de venir, contemplarlo en persona, analizar el trazo, tomar consciencia que estás delante del original, sentir la cercanía, etc. En vez de eso, deciden hacer una foto e irse a por más fotos. Lo que me sugiere pensar, ¿es un zoo de cuadros? El cuadro en sí mismo ya es una expresión fotográfica, se convierte esto en una especie de meta retratos. Evidentemente, todo por hacer saber al mundo que has estado allí. Por eso opté por la foto que me pareció más buena: la gente haciendo fotos a la obra. 

Otro detalle sorprendente es la cantidad de obras que tienen de Dalí y de Picasso, eso nos hizo cuestionar hasta qué punto Nueva York tiene más obras Europeas que la propia Europa. No tengo datos para reflejarlo y tampoco los buscaré así que si ahí queda la idea. 


Adiós Nueva York siempre te recordaré por tus imanes a 7 euros. 

Sí, por último quería unos imanes por aquello de llenar mi nevera con un pequeño objeto (que no molesta demasiado) y que siempre evoca a conversaciones sobre los viajes. Además que a mi madre le hace ilusión. No es tanto el materialismo, es lo que genera su presencia. Pues bien, había varios sitios, pero con las prisas terminé en uno que pagué 7$ por cada imán. Esto ya fue la guinda del pastel norteamericano. Confirmar del todo que era un dólar andante y decir adiós a todo ápice de haber querido ser austero en este viaje. 

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